martes, 18 de junio de 2013

Tres segundos

Un beso en el cuello,
y no necesito más,
ya me he derretido, ante tu mera presencia.

Agacho la cabeza,
y sujeto con las manos el bajo de la camiseta,
y en lo que dura el suspiro pienso en tus ojos,
en tus manos, en tu cintura, y en tu culo,
¡ay lo que te espera, morena!

Resoplo, y mientras la tela tapa mis ojos,
vuelve a mí tu olor,
la impactante belleza que esconde tu coraza,
esa normalidad que sólo se deshace cuando empapo mis ganas en ti;
a ti.

La camiseta se posa en el suelo,
y mientras el pantalón vuela, junto al cinturón, por los aires, descubro lo que te necesito, lo que quiero ese abrazo;
y al caer contra el suelo mi mirada se intriga,
ya son tres años, al compás de tres segundos,
que no funcionamos, amor, a pilas,
el combustible son los besos, las averías se arreglan con sudor.

La ropa interior también ha desaparecido ya,
y los calcetines,
siempre hemos sido de todo o nada;
elegimos el máximo,
y mantenemos la apuesta.

Y una vez resuelto que es contigo con quien quiero gastar los momentos que me quedan, me fijo en tu sonrisa y a ella me abandono;
tras haber descubierto, una vez más, en tres segundos,
que eres más de lo que merezco, la mitad que me falta,
todo lo que quiero.



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