viernes, 24 de mayo de 2013

Shhh... Que no lo sepan

Voy a enrollarme un poco antes de ir con la cuestión en sí. En primer lugar gracias a los, pocos, que me leéis  asiduamente, y mil gracias, estas de corazón, a los que se paran a intentar descifrar cada metáfora y simíl, pero no de mis composiciones, sino de la vida.

Quiero dedicar esta entrada a una persona que jamás la leerá, un músico que me cautivó y me hizo cambiar mi forma de ver la composición. Diego, tocayo, gracias por todo.

Y sin más, os dejo esta canción, un poco reeditada, que jamás llego a salir a la luz con mi antiguo grupo, me he tomado la libertad de dejar pequeñas anotaciones musicales.

Será nuestro secreto: Que no lo sepan.



(Guitarra rítmica)
(Batería)
(Tutti)

Hoy estoy aquí lamiendo los restos,
Pensando en aquello que huele a penumbra y me sabe a sal.
Que terminó el suspiro y vino el silencio y las sonrisas desquitan heridas de un naufragar.

Voy a terminar con este nervio,
Debo traspasar los anhelos,
Desatar ya la coraza de mi vida, y la tuya.


Quiero tropezar con mi sombra cuando me quiera alcanzar,
Mi cara enrojecida por lágrimas rotas, que nadie vea jamás.

(Break de batería y vuelta al motivo)


Suena y huele el mar y desde mi cabeza y ahora vuelo libre y sin ataduras con el vendaval.

Voy a fracasar en el intento de salirme a descansar por un momento, dejar de patear, por un segundo, la vereda del camino.


Quiero tropezar con mi sombra cuando me quiera alcanzar,
Mi cara enrojecida por lágrimas rotas, que nadie vea jamás.

(Estribillo con solo de guitarra)

Quiero tropezar con mi sombra cuando me quiera alcanzar al perseguirme,
Mi cara enrojecida por lágrimas rotas, que nadie vea jamás.
Quieren adivinar quién soy, quieren vislumbrar de dónde vengo,
Que no lo sepan jamás (x3, rit.)

(Ad livitum…)

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