Quiero dedicar esta entrada a una persona que jamás la leerá, un músico que me cautivó y me hizo cambiar mi forma de ver la composición. Diego, tocayo, gracias por todo.
Y sin más, os dejo esta canción, un poco reeditada, que jamás llego a salir a la luz con mi antiguo grupo, me he tomado la libertad de dejar pequeñas anotaciones musicales.
Será nuestro secreto: Que no lo sepan.
(Guitarra rítmica)
(Batería)
(Tutti)
Hoy estoy aquí lamiendo los restos,
Pensando en aquello que huele a
penumbra y me sabe a sal.
Que terminó el suspiro y vino el
silencio y las sonrisas desquitan heridas de un naufragar.
Voy a terminar con este nervio,
Debo traspasar los anhelos,
Desatar ya la coraza de mi vida, y
la tuya.
Quiero tropezar con mi sombra
cuando me quiera alcanzar,
Mi cara enrojecida por lágrimas
rotas, que nadie vea jamás.
(Break de batería y vuelta al motivo)
Suena y huele el mar y desde mi
cabeza y ahora vuelo libre y sin ataduras con el vendaval.
Voy a fracasar en el intento de
salirme a descansar por un momento, dejar de patear, por un segundo, la vereda
del camino.
Quiero tropezar con mi sombra
cuando me quiera alcanzar,
Mi cara enrojecida por lágrimas
rotas, que nadie vea jamás.
(Estribillo
con solo de guitarra)
Quiero tropezar con mi sombra
cuando me quiera alcanzar al perseguirme,
Mi cara enrojecida por lágrimas
rotas, que nadie vea jamás.
Quieren adivinar quién soy, quieren
vislumbrar de dónde vengo,
Que no lo sepan jamás (x3, rit.)
(Ad livitum…)
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